240720 la no siesta por las “putas” moscas.

Desde la vía verde que de entrada no aparece en la aplicación de la fundación de los ferrocarriles españoles y que he encontrado por pura casualidad, he tenido que recorrer cinco kilómetros para llegar a donde me alojo.

Pero vamos por partes. El desayuno que estaba incluido en el alojamiento en Navaleno, empezaba a las ocho y medía. Antes de las ocho ya había bajado las alforjas en la bici y estaba fumando un cigarro cuando a las ocho y cuarto apareció el dueño del establecimiento. Le dejé que se situará y entré a pedir mi ración de desayuno. Había una amplia oferta, pero elegí lo habitual.

A las ocho y medía salía del pueblo donde había dormido y me esperaba (ya lo sabía) una subida de poco más de tres kilómetros. Los había bajado el día anterior y de un día para otro las carreteras no cambian.

Puse una marcha suave y fui encontrándome con los caminantes que a esa hora se dirigían a los pinares. Una vez en la vía verde comenzamos a subir, siempre una subida suave.

Pasamos por Pinar Grande, que ya lo he dicho en otra entrada de este blog, Pinar Grande es una reserva de pinos inmensa. Hay que recorrerla.

Me habían dicho ayer que había una romería en la Ermita de la Blanca. Como yo no tengo muchas referencias de las cosas católicas, me acordé de mi amigo Chuchi, que cada año cuelga en Facebook su participación en la fiesta de la blanca de Vitoria-Gazteiz, la ermita es otra cosa.

Cuando he llegado los distintos puestos que pretenden animar la festividad estaban colocándose en la campa próxima a la Ermita. En ese momento llegaron un par de coches y abrieron la Ermita. Descargaron de los coches distintos ornamentos litúrgicos y abrieron la puerta que siempre me había encontrado cerrada. Tampoco parece una maravilla de iglesía, y lo importante, he visto las andas donde van a procesionar a la virgen, pero no he conseguido ver al muñeco de la virgen.

Desde la Ermita hasta Soria ha sido una bajada suave, pero bajada y por tanto he ido muy cómodo y la batería a aguantado mucho mejor en el recorrido del día de hoy.

Las distintas estaciones están en un estado deplorable, solo se salva alguna que ADIF tiene alquilada a alguien y que los alquiladores han vallado y la utilizan para su ocio.

Todas tienen un cartel donde pone “edificio en ruinas” NO PASAR.

Hortensia y yo seguíamos bajando hacía Soria. Hoy como era sábado había algo más de tráfico en la vía verde, más de diez ciclistas que me encontrado y que iban en dirección Navaleno, y tres que he adelantado. Les ví hacer un raro en un cruce. Alguno se bajo de la bici y no sabía la razón de su comportamiento anómalo. Luego cuando llegué al cruce comprobé que algún gilipollas ha tirado un camión de arena muy fina en ese cruce. Hortensia casi se encalla.

Seguí camino de Soria que cantaba no sé que grupo allá por la movida. Y un ciclista me adelantó. Me contó que iba muy cargado. Vamos, como si yo después de tanto tiempo no me hubiera dado cuenta.

Ya sé que entre las alforjas y el peso de marianoenbicicleta.blog vamos al límite, pero no sé hacer mejor las alforjas.

Continué con bastante premura para llegar a Soria, tenía una encomienda imprescindible que hacer en esa ciudad. Y no, no era comer un torrezno. Era comprar tabaco. Hoy es sábado y mañana seguro que en mi destino no hay ningún estanco abierto.

En la ciudad debían de estar de fiestas, y grupos de majorettes de distintas nacionalidades (sobre todo de Sudamérica) competían por enseñar más piernas que las oponentes. No he tirado ninguna foto de ese acontecimiento.

He comprado agua y ya me marchaba cuando el del establecimiento me ha indicado que mejor le pagara. Que puto despiste.

No paré para hacer una foto del padre Duero, luego pillaré una de internet y la colocaré por aquí. La salida de Soria con unas pocas subidas y poco tráfico, cuando ya he pillado la carretera de Calatayud han empezado una serie de toboganes muy agradables. Subías y con la inercia de la bajada subías la siguiente cuesta.

No mucho después de cuatro o cinco kilómetros de estar en esa carretera he visto la señaletica de una vía verde. Nada más que he podido me he metido en ella y ha sido bastante cómodo seguir avanzando por ella. Resulta que es la continuación de la vía verde del Santander – Mediterráneo que no figura en la aplicación de las vías verdes.

Podeís imaginar que a eso de la una de la tarde por allí no circulaba nadie. Solo he adelantado a un paisano que supongo que estaba quitándose la tajada de la noche y avanzaba en la misma dirección que yo. Se asustó cuando le adelanté.

Las rectas parecían interminables, el agua que había cargado con hielos en Soria, estaba caliente, había que seguir.

Cuando he estimado que tenía que estar cerca de mi destino, he parado en unos silos y un paisano que estaba observando sus cultivos me ha indicado el camino. Han sido cinco kilómetros hasta el pueblo con más subidas que bajadas y con bastante viento en contra.

Lo de la pensión, muy mejorable. La habitación guarrilla, la organización impresentable. La clave del wi-fi no funciona, el lugar a donde dá la ventana de la habitación no quiero contarlo, tiene mierda para aburrir. Pero realmente ha sido barato.

La comida era menú del día y al final he conseguido (y no he realizado foto) un plato de dos huevos fritos y un poco de cinta de lomo. Bien.

Ayer, por cambiar, me fui a un sitio a cenar donde en la carta ofrecían un pie de cerdo relleno de trufas y setas. Era el pie de cerdo con mucho rebozado, con todos lo huesos, y con poco sabor a los aderezos que decían que tenía.

Mañana tengo un par de tramos de vía verde hacía Calatayud, el resto por carretera. Como es domingo supongo que no circularán excesivos camiones y coches y el viaje será cómodo.

Esto de viajar en bicicleta es una buena opción para quitarte la polilla que nos puede machacar a los jubilados. Mejor moverse que estar encerrado en casa.

Pero tiene una gran desventaja. Hoy es el cuarto cumpleaños de nuestra Irene y no he podido darle el beso y la felicitación que se merece. Sé que a los cuatro años esas cosas se olvidan, a los sesenta y ocho no.

Y que me decís de la tele que no funciona. Hoy he intentado dormir el tour con la radio y no es lo mismo. Entre las moscas y que no tenía a Pedro Delgado no he pegado ojo.

Pensaba haber grabado un mensaje y enviárselo por wapps-app, pero me dá mucha vergüenza ponerme a grabar un video en este pueblo. Muchas felicidades Irene.

Al final he mandado el mensaje.

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3 comentarios

  1. He estado meditando si me quedaba aquí, pese a tus comentarios excluyentes hacia los que piensan de otra forma. Por los tacos ya no paso. Quiero vivir a mi gusto, adiós Mariano, que te garúe finito.

  2. Mariano, hemos perdido un seguidor por las PUTAS moscas……una pena lo de Mario, yo también le garúe infinito. Buenoooo….. a lo nuestro, Felicidades a Irene por sus 4 añazos, seguro que un poquito te echará de menos. Es una pena lo del abandono de las estaciones, aunque efectivamente la que está vallada y con cristales, está chula, habrá que plantearse en invertir en ellas como refugio de recreo. Alma de Diosssss….o de la habitación de la pensión de «traka», «tele» con culo, capaza de cobrarte un suplemente por vintage. No me extraña que dediques ese título a la entrada de blog, porque una siesta con moscas es lo más desesperante que hay. Espero que estén cicatrizando bien tus heridas por los ramajes. Por cierto, no sé como estaría la manita de cerdo, pero a priori no tiene mala pinta. Espero que la próxima morada sea mejor que esta última.
    Cuídate mucho amigo y un abrazo de tu grupee favorita.

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