210831 He sido infiel.
Ya que es el ultimo día del mes de agosto he querido recorrer una vía verde más. Las condiciones para hacerla eran que no estuviera especialmente lejos de Madrid y que no fuera excesivamente larga. Los kilómetros que hice ayer han dejado “secuelas” en las piernas y hoy no tenía muchas ganas de pedalear. Aún así me he puesto en marcha hacía Villacañas (Toledo).
Ha sido una hora y poco de viaje en el Ibiza y a las 10:30 me podía poner en marcha para recorrer la “Vía Verde del Trenillo”.
Cruzando las vías del tren actual desde la estación de Villacañas está el comienzo de esa vía. Mejor no crucéis la vías y llegar al sitio por la carretera adecuada. Yo puse en el Google Maps Vía Verde del Trenillo y allí me llevó.
Una zona con dos o tres árboles donde se puede aparcar y mucha basura acumulada. Este mes parece que no ha tocado limpiar esa zona del pueblo. Bueno este mes o este año.
Ya en marcha, lo primero que uno comprueba es la cantidad de vino que se bebe en el mundo. En la zona por la que hoy he circulado no hay ninguna denominación de origen especifica salvo Vinos de Castilla, pues sin denominación de origen de las de renombre todo el camino es un viñedo. No son pequeños majuelos como los que hay en determinadas zonas de mi tierra, son grandes extensiones de viñas.
En cada vía verde hay que hablar de algunos parámetros que indican la calidad de la vía. En esta el terreno es de tierra compactada y algún tramo se comparte con los vehículos agrícolas. Mojones señalando los kilómetros hay. Indicaciones e información de la vía verde y del pasado ferroviario del trenillo pocos o ninguno.
Dice el manual publicado en la página de vías verdes: “Hacia el este de la Vía verde, a una distancia de 3,84 kilómetros se encuentra la Reserva Natural Laguna de la Albardiosa”. Se trata de una depresión seca con aparición efímera de aguas rodeada, principalmente, por albardinales, juncales halófilos, formaciones de limonium, tarayales y otras plantas de suelos salinos.”
En realidad no se muy bien que quieren decir con todos esos nombres, pero tenía curiosidad y en todo el camino no hay ni una sola indicación del punto desde que se puede acceder a esa Laguna.
También habla en el manual citado de la existencia de “la laguna larga”, tampoco hay indicación alguna.
Otro elemento natural que dice el manual que está en la vía verde es el río Cigüela. De este si hay información, se cruza por un puente y se ve la vegetación del río. No el agua.
Si se mejorase un poco, solo un poco, la información sería mucho más gratificante el recorrido por las distintas vías verdes.
Como decía al principio vas por el camino por el que discurre la vía verde y a un lado y a otro del mismo hay viñas y más viñas. Para el tratamiento de las cepas los viticultores de la zona utilizan todo tipo de tecnologías que puedan beneficiar la explotación. En el camino, en la vía verde no utilizan ninguna tecnología para quitar las malas hierbas, los cardos y todas aquellas cosas que hacen alguna parte del recorrido algo difícil. Que sepan los gestores de esta vía verde que existen unas cosas llamadas “desbrozadoras” y que si se pasa una vez al mes por la vía verde con ese instrumento se consigue que no crezca vegetación indeseada.
A lo que vamos, ya que no he podido desplazarme hacía los espacios naturales próximos, ya que no indicaban desde donde se tenía que hacer, voy a contar un poco el recorrido de la vía verde.
El primer pueblo que se encuentra uno en el camino es La Villa de Don Fadrique a doce kilómetros del principio de la vía. Como en la mayoría de las vías verdes, el recorrido se corta y hay que atravesar el pueblo para volver a encontrarse con el camino. Según recorría el pueblo comprobé que estaban instalando las luces de las fiestas patronales y había un escenario donde supongo que celebrarían las “no fiestas” de La Villa de Don Fadrique.
Conseguí encontrar, sin mucha dificultad el retorno de la vía verde y continué empapándome del cultivo de la uva en todo el recorrido. Cepas bajas, cepas en espaldera. Viñedos muy cuidados y otros menos. En cualquier caso mucha cepa y muchísima uva.
Crucé el río Cigüela por el puente mencionado y llegué hasta la Puebla de Almoradiel tras pasar por un pequeño pinar. El pueblo tiene más de 5000 habitantes y está bastante extendido. Según llegas te encuentras a la derecha del camino un puente romano que parece que hay que pasar agachado. En el manual citado es la primera imagen que aparece.
Pues no tiene nada que ver con la vía verde. Es el inicio del Camino de los Molinos harineros del Agua del río Cigüela. Queda bien en el folleto pero mejor no coger ese camino para continuar en la vía verde.
Una vez realizada la comprobación de que ese no era el camino hay que atravesar el pueblo otra vez.
Al llegar al centro del mismo me encuentro los balcones engalanados con banderas españoles y la imagen del Santísimo Cristo de la Salud. Entendí que no era un acto patriótico sumo, sino que es costumbre en el pueblo celebrar la festividad local con esos emblemas.
Al llegar a la Ermita del Santísimo Cristo de la Salud comprobé que tenían expuesta la imagen del Cristo. Pregunté a dos cofrades que estaban apostados a la puerta de la Ermita y me contaron que procesionaban la imagen del Cristo el día 31 de agosto desde la Ermina hasta la Parroquia de San Juan Bautista y que el día 1 de septiembre vuelven a trasladar la imagen hasta la Ermita.
Me aclararon los cofrades que este año el “Cristo” procesionaba solo, que los fieles y curiosos debían ver la procesión desde los laterales de la calle por el tema COVID-19. Mucha fe en la salud que proporciona el citado Cristo no parecen tener. A lo peor, si se producen aglomeraciones en la calles es peor el remedio que la enfermedad.
Al retomar la vía verde al final del pueblo hay una gran avenida por la que discurre la vía verde. Un poco más adelante se encuentra uno con la AP-36 (Autopista de Ocaña a La Roda), la solución que han dado a la continuidad de la vía verde es recorrer un tramo de unos 300 metros paralelo a la AP-36, retroceder por un nuevo camino unos 100 metros y sobrepasarla por un puente. Al otro lado de la Autopista la misma operación.
Seguí viendo viñedos y de vez en cuando me encontraba también con algunas pequeñas zonas de olivares que conviven con las uvas.
Poco antes de llegar al final del recorrido hay que atravesar la carretera N-301 y en esta ocasión se hace por debajo de la carretera. En principio todo bien, pero hoy tenía el subterráneo una altura de agua de 30 centímetros y la bicicleta y yo nos hemos tenido que bañar en ese lodazal. Seguro que cuando otros recorran la vía verde no sufrirán esa incidencia.
Al final he llegado a Quintanar de la Orden a través de otra amplia avenida. Pero acaba la vía verde sin más. Sin anuncios, sin final de trayecto, sin posible foto que dijera que hemos acabado.
Con todos los inconvenientes que he contado de “La vía verde del Trenillo” he decido serle infiel en el viaje de vuelta. Así, a la tremenda. La vía verde en su sitio y yo por la carretera CM-410 que me permitía circular sin sobresaltos y sin que los cardos se me fueran clavando en las piernas.
La infidelidad no ha sido muy grave, muchos tramos del camino la carretera y la vía verde abandonada van paralelas y la vía verde me veía a mi y yo veía a la vía verde.
De un recorrido por carretera poco hay que contar. Que prácticamente durante todo el recorrido tiene arcén suficiente para poder circular sin mucho peligro y que los vehículos que me adelantaban han sido muy prudentes y han dejado el metro y medio obligatorio al adelantarme.
Llegué a Villacañas a eso de las 13:30 y nuevamente en marcha con el IBIZA hasta Madrid.
Me van quedando pocas vías verdes cerca de casa. Tendré que empezar a viajar si quiero recorrer más vías, aunque eso no ocurrirá mañana. Tengo un viaje “sorpresa” hasta Toro en coche. Cosas de la familia.








































