240716 la virgen del Carmen.

Aprovechando la festividad me he metido en tierras donde esa fiesta no significa nada. Es verdad que he empezado mi recorrido en el Atlantico (mar cantábrico), pero era muy pronto para que la Virgen del Carmen estuviera levantada. Una vez que he abandonado Astillero me he metido en serio hacia los montes que separan Cantabria de Burgos por lo que las reminiscencias de las virgenes marineras ha desaparecido.

La primera parte del recorrido de hoy ha sido la Vía Verde de Pas.  Solo recordaba que cuando la recorrí estaba cortada a dos o tres kilómetros de Astillero y me tuve que volver. Hoy que la he recorrido de principio a fin (Alceda), he de decir que es muy bonita y está especialmente cuidada. Solo tiene un pequeño problema, la falta de señalización. Hay un punto, y lo veréis en el mapa que incluyo en esta entrada que la vía se corta y adivinar por donde sigue es un trabajo de “geografos”, en mi caso lo ha resuelto una tienda de bicicletas que me ha indicado correctamente el camino. Eso sí, había recorrido a lo tonto dos kilómetros de ida y otros dos de vuelta.

Si había ambiente en el recorrido de la vía verde. Demasiados perros sueltos y demasiadas bostas de vaca o caballo. Antes de llegar a Alceda adelanté a un grupo de paseantes. Cuando la vía verde marcó su final y mientras pensaba en el siguiente paso del recorrido llegaron a mi altura. Charlamos un rato y decidieron que en vez de ir por el puerto de la Magdalena que ellos no conocían, debía ir por el puerto del Escudo. Como en general soy bastante obediente me fui hasta la carretera donde comenzaba el citado puerto. Hice otra encuesta a unos ciclistas y me ratificaron que mejor por el Escudo. Ganas de subir y subir tenía pocas, pero entre Cantabria y Castilla y León siempre han existido las montañas y en este caso (dado que no hay túneles operativos) me tocaba subir. El señor de la guadaña (no era la muerte) que me encontré me mintió con evidentes muestras de afecto. Me dijo que hasta el Escudo quedaban diez kilómetros. Quinientos metros más arriba comprobé por los carteles que eran dieciocho. Algunos tramos eran cómodos, incluso he podido quitar la asistencia de la bicicleta y andar a una velocidad razonable. Ha llegado un momento en que las subidas eran especialmente pronunciadas y me ha vuelto a pasar lo que me ocurrió subiendo O Cebreiro, Hortensia entendía que ya había apurado mucho la maxima asistencia y se bloquea. Parar, descansar y vuelta a empezar. Así varias veces. Pondré fotos de los sitios donde he podido parar.

Cuando faltaban tres kilómetros y medio para hacer cumbre, mi cabeza y la batería de Hortensia han dicho BASTA. Me he colocado en una recta de subida bastante larga, he aparcado la bici y he esperado con tranquilidad hasta que llegara el buen samaritano que me subiera en su vehículo esa pequeña parte del camino. Lo primero que pensé fue en una furgoneta donde pudiera meter a Hortensia durante ese corto trayecto. No os equivoquéis, tampoco son tantos los vehículos que suben por el puerto del Escudo. En esa maravillosa recta he estado parado algo más de una hora. Cuento todos los datos. La batería estaba al diecinueve por ciento, mis piernas estaban agotadas pero con ayuda hubiera conseguido hacer cumbre, pero me quedaban bastantes kilómetros para llegar al lugar de alojamiento. Si quemaba todos los cartuchos subiendo hasta el Escudo estaba seguro que la batería no me respondería para llegar hasta Soncillo. Bastantes “hijos de puta” que no pararon para preguntarme la razón por la que les hacía señales de parar. Algunos bien intencionados que me demostraron que no cabíamos Hortensia y yo en su vehículo y un ángel de la guardía que paró. Llevaba un pequeño remolque en el coche, dentro una escalera y una antena vieja. Hemos subido entre los dos a Hortensia en el remolque, la hemos asegurado con un par de pulpos y hemos subido no solo hasta el puerto, hasta la “aduana” entre Cantabria y Castilla y León. Había niebla y la temperatura había descendido considerablemente.

En la explanada que hay en esa intersección hemos bajado la bicicleta, las alforjas y sorprendentemente mi ángel de la guardía ha vuelto por la carretera hacía Cantabría.

Veréis en el mapa de mi recorrido de hoy que hay un hilván de tres kilómetros y medio que falta, es lo recorrido con mi protector favorito del día.

Desde allí he cruzado al otro lado de la carretera, me he puesto con cara de ciclista experimentando y he comenzado la bajada del Escudo. Ha sido coser y cantar, el puerto es mucho más pequeño en el lado burgalés y en menos de cinco minutos estaba en la base del puerto. Luego tenía que pillar la nacional hacía Logroño para llegar a mi destino. Muchas bajadas en las que he apagado la asistencia de la bici y alguna subido. He llegado con un catorce por ciento de batería. Ahora se está cargando.

Soncillo para sus habitantes seguro que es el pueblo más bonito del mundo, lo que yo he visto es que es uno del montón y sin demasiados servicios. Que le vamos a hacer. Hemos entrado en la España vacíada. He intentado comer en dos sitios y cuando uno de los lugares (no siendo una hamburguesería) su oferta estrella son hamburguesas, mal recorrido para la gastronomía.

Al final en el Capricho de Clemente, que así se llama el hotel he pedido media ración de ibéricos y media de queso. No eran ibéricos y los quesos, pues eso, quesos. No buenos.

Ayer conté que pretendía hilvanar distintos recorridos. Pues ya hay un tramo de tres kilómetros y medio que han quedado sin los pespuntes necesarios. Siempre me abocharnaré de no conseguir llegar hasta el puerto del Escudo. Bueno, cuando digo siempre podemos dejarlo en hoy y quizá mañana.

Esta mañana desayuné quesada por indicaciones De Alba. Aquí la tengo, cuando acabe de escribir esta entrada comeré un trozo y me temo que no me va a acompañar mucho más tiempo. Los elementos inútiles es mejor dejarles en el camino.

Tere ya está en Toro con Salvadora, Alba trasmitiendo un partido de fútbol femenino desde A Coruña, yo en este pueblo y la única que está en su sitio es Ruth, pero Irene está en Guardamar del Segura.

¿Hay alguna familia más desestructurada?

Pues eso, mañana comenzaré viajando hasta la boca sur del túnel de la Engaña y después a recorrer la vía verde del Santander – Mediterráneo. Son formas de pasar el tiempo.

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Un comentario

  1. Mariano, cuanto periplo, siento que te queden esos pocos kilómetros por hilvanar, pero, no merece la pena comerse la cabeza. El de la guadaña segura que estaba convencido que el trayecto era menor, A mí me parecen gentuza todos esos que nos han ayudado a Hortensia y a ti, peroooooo tienes que entender que nos son buenos tiempos para fiarse de nadie….y menos en la España profunda y oscura….je,je,je, Bueno me alegro que encontrarse viandas aunque fuse de cerdo «vulgaris» y no ibérico, e hiciste bien en seguir los consejos de Alba, las quesadas están muuuyyyy ricas. Con respecto a la familia, si que estáis dispersos sí. Seguro que ya queda menos para la reagrupación familiar. Bueno, Mariano, espero que tengas una buena etapa.
    Cuídate mucho amigo. Un abrazo de tu grupee favorita.

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