230921 Día de San Mateo.
En Valladolid hasta hace unos diez años se celebraba la Feria y Fiestas de San Mateo coincidiendo con esa festividad que era el día 21 de Septiembre. Nunca supe los méritos que tenía ese santo para que le celebráramos con tanta profusión. Un alcalde, en vista de que siempre llovía en esas fechas, cambio la Feria de Valladolid para homenajear a la supuesta patrona de la ciudad: La Virgen de San Lorenzo, que se celebra el día 8 de septiembre y que hay menos posibilidades de lluvia. La devoción en mi ciudad se conjuga de esa forma, cambiamos un santo por una virgen y nos quedamos tan contentos.
He titulado la entrada así, porque al poner la fecha me he recordado de las muchas fiestas de Valladolid que disfruté en mi infancia y juventud. Después he procurado ir pocas veces.
Acabé ayer dándome una vuelta por Almería, tampoco penséis que hice un peregrinaje, y cené tranquilamente en la Taberna Sacromonte. Unos buñuelos de bacalao (mejorables) y unos boquerones adobados que estaban bastante buenos.



Volví al hotel a una hora bastante aceptable y tras leer, más bien poco, a pernoctar.
Esta mañana he bajado las baterías para ponérselas a Hortensia y he desayunado en un pub donde ayer tomé una cerveza. Tenían tostadas y todo. Está visto que se adaptan a todo tipo de público.
Una vez que he desayunado he subido a por las alforjas, que sigo sin poder cerrar del todo, las he colocado en la bicicleta y hemos emprendido la marcha. Empecé el camino bajando por la Avda de Almería hasta el mar. Nunca he entendido que en una ciudad se denomine a una calle como la misma ciudad, son cosas del callejero.
En el puerto hay un carril bici que me ha acompañado hasta la urbanización el Toyo que está después del aeropuerto almeriense. Como podéis imaginar el recorrido pegado al mar era muy suave y sin dificultad orográfica ninguna.




Hago ahora un pequeño paréntesis. Conocí la ruta trasalandalus por internet y me documenté suficiente para ver cual era el recorrido. Con esa documentación dibujé mi recorrido adaptándole a las que creo mis posibilidades y a la existencia de lugares donde pernoctar. Todo eso lo traigo anotado en una hoja de Excel, luego, sobre la marcha voy improvisando y hago los recorridos que en cada momento me vienen bien. Aunque normalmente me equivoque.
Digo esto por que según lo planificado hoy tenía ir a Retamar, Ruescas, Albaricoques, Rodalquilar, Fernán Pérez, La Venta del Pobre para acabar en Lucainena de las Torres.
Cierto que llegué a Retamar, que pasé muy cerca de Ruescas, pero a partir de ese momento y de mano del GPS he ido improvisando y metiéndome por entre los plásticos almerienses para acabar circulando por un camino primero y una carretera después que están en ambos márgenes de la A-7, salvo alguna pequeña pelea con la zona de los invernaderos y un tránsito por el lecho de un arroyo seco, todo ha ido bien y he llegado hasta la Venta del Pobre que era uno de los hitos del recorrido.




Alguna subida sin demasiada importancia y en la Venta del Pobre he podido descansar un rato. En el momento en que llegaba a ese me estaban llamando del hotel donde tenía la reserva para ver cuando llegaba. Me temo que no tenían ninguna otra reserva que entrase hoy en el hotel y cuanto antes llegara yo, antes se marchaba la de la recepción. Le he dicho donde estaba y lo que previa tardar.
No he querido eludir el paso por la Venta del Pobre ya que por ese lugar pasa la Vía Verde que va desde Agua Amarga hasta Lucainena y quería recorrerla.
Ya le tenía como amortizada pero recordaba que cuando la recorrí en el año 21 no conseguí llegar hasta el pueblo. A unos dos kilómetros de Lucainena en aquel mes de agosto estaban en obras y no me dejaron pasar. Hoy al fin puedo decir que esa vía verde la he recorrido completa. Desde el sitio donde me he incorporado a la Vía Verde quedaban 15,5 kilómetros hasta Lucainena. Allí llevaba un desnivel acumulado de 120 metros, he finalizado con más de 900 metros de desnivel. Vamos, que desde la Venta del Pobre hasta Lucainena es todo subida.
Hay un primer tramo con el trazado en bastante mal estado. Por esa zona están las obras del Ave de Almería y los camiones van dejando la vía verde cada vez peor. Luego ya, una vez superados los dos o tres primeros kilómetros la vía está bien, una parte de la misma está asfaltada y la otra parte es de tierra para los caminantes. Hay un par de áreas de descanso y en una de ellas hay una fuente que hasta funciona.











Llegué al final a Lucainena y directo fui al hotel. Me dio la llave, no me dijo la clave del wifi y la paisana de recepción se marchó como si tuviera prisa. No había subido yo las alforjas a la habitación y ya salía por la puerta.
Como había intentado llegar al hotel a la hora que le había dicho a la paisana no paré en la plaza ni para tomar una cerveza.
Una vez que dejé el equipaje en la habitación subí a la plaza nuevamente en bicicleta para tomar la cerveza y comer. En el mesón de la Plaza me dijo una señora bastante desagradable que aquello era solo para comer y que no servía bebidas. Me puse a buscar un bar y el que encontré estaba cerrado hasta el 17 de octubre. Son las vacaciones.







Tuve suerte, hay otro bar en el pueblo. El de la Pensión La Troje y aunque tenían cerrada la cocina me dieron una tapa de ensaladilla y un bocata de jamón. Menos da una piedra.
Feliz de estar en el final de la etapa, de haber comido un poco me fui al hotel a lo más importante de la tarde: dormir la siesta.
En esas estaba cuando a las cinco me llamó Tere con un problema doméstico. Me puse en contacto con el seguro y que casualidad, no cubre esa contingencia, vaya mierda de seguro de casa que tengo.
Pensaba recorrer el pueblo para ver los vestigios de las minas que dieron origen al ferrocarril que circulaba por lo que ahora es la vía verde y con el problema domestico que teníamos en Madrid no pude hacer la visita cultural. Otra vez será.
Lo gordo es que ni Tere en Madrid, ni yo en Lucainena de las Torres hemos conseguido subsanar el problema. Os iré informando.
El bar donde comí ha vuelto a abrir a las ocho de la tarde y aquí estoy sentado escribiendo un rato. Cierto que no ha sido muy descriptiva esta entrada del blog, pero como la he tenido que escribir a “salto de mata” me lo perdono.

En la idea del paréntesis que metí antes el recorrido que yo había previsto para mañana era: Uleila del Campo, Senes, Bacares y Serón. El de la tienda donde he comprado el dentífrico que necesitaba me ha dicho que ese recorrido es propio de la vuelta a España, que las subidas son de puerto con categoría especial y que mejor haga otro recorrido, en el que tendré que subir mucho, pero menos. Así que siguiendo sus indicaciones mañana marcharé hasta Serón por otro camino. Veremos que tal se nos da y como Tere acaba resolviendo el problema domestico que tenemos.
Mariano, no entiendo lo del mesón de la Plaza , comida y bebida no??????. Me encanta la señal de prohibido. Me alegra que hayas desayunado en un after, je,je,je. Espero que el contratiempo doméstico termine solucionándose. Si el paisano te ha comentado que tu ruta era para vuelta ciclista, esaaaaaa no te la has preparado muy bien, ehhh??? Espero que no sea un revienta piernas. Un abrazo de tu groopie favorita.
Vuelta a la carretera Mariano. Me alegro de que ya estés otra vez dispuesto a contarnos tus esfuerzos viajeros. Una pena lo de casa, espero que lo solucionéis más pronto que tarde.
En cuanto al recorrido de mañana (hoy para ti), hazle caso al paisano que esos puertos serán duros, mucho, aunque vayas con una eléctrica, no vaya a ser que te quedes sin asistencia en el peor momento. Disfruta del viaje compañero y haznos viajar contigo aunque sea leyendo y viendo las fotos, que ya es bastante.
Un abrazo.