231007 Cincuenta años.
Ya os dije que habíamos pasado el mes de agosto en Vera (Almería), aunque en esas fechas no publiqué casi ninguna entrada estuve recorriendo por las mañanas los pueblos próximos del lugar donde veraneamos. Garrrucha, Mojacar, Carboneras, Villaricos, San Juan de los Terreros, Aguilas (Murcia), Bedar, Los Gallardos y alguno más. Recorrer en el mes de agosto esas carreteras me ha permitido hacer la etapa. El calor casi como en agosto. El camino casi como en agosto: el mar a la derecha y las urbanizaciones a la izquierda. Subidas más o menos pronunciados y pocos momentos para apalancarte a descansar. Tampoco, descansar, era el objetivo.
Ayer di un paseo por la playa de Almuñécar para buscar un sitio donde cenar. Vi una freiduría, entré y me sorprendió, pedí unas gambas cocidas y media “rosada”. Las gambas venían en un pack retractilado. La rosada estaba buena. Tenías que pedir en barra y no había opción de que te sirvieran lo adquirido. No tengo que puntuar el establecimiento, pero para todos los efectos: dos estrellas.



Casi siempre me dan tres llaves cuando llego a un hotel. La de la habitación, la del Wifi y la de la puerta del hotel. Esta última no la uso nunca. Siempre me retiro antes de que sea necesaria. Ya sabéis que me he quejado en estas entradas de cuando no me dan la del WIFI.
Otra vez me levante antes de que amaneciera. Aunque al estar ya en la zona más oriental de la península el amanecer se anticipa. La época del año, y cada día que pasa peor, hace que el amanecer se retrase hacia las 8 de la mañana. Había dejado preparado todo para salir cuanto antes, me volví a demorar y no conseguí arrancar hasta las nueve de la mañana del Hotel Goya.
Volví a la playa y encontré un lugar donde seis ciudadanas del pueblo (mayores) desayunaban. Cuando digo eso de mayores no es en absoluto una vejación, es una constatación. Alguna era más joven que yo.
Me senté a celebrar la primera comida del día. Pedí lo habitual, me senté en la terraza y al poco me pusieron dos cafés con leche. Lo solventaron. Era el primer día que la muchacha trabajaba en ese bar. Hablé con Alba de los últimos acontecimientos ocurridos en su trabajo, me han cabreado bastante, y me dispuse a partir.
Sabía que la carretera N-340 estaba en la parte alta del pueblo. Había que comenzar subiendo.
Por describir el recorrido con las menos palabras posibles. Las Alpujarras son subidas y bajadas a una altitud de 1500 metros sobre el nivel del mar. Aquí son subidas y bajadas entre el nivel del mar y 200 o 300 metros, y otra vez al nivel del mar.





Ya he citado en estas entradas la obra de teatro del gran Fernán Gómez titulada “Las bicicletas son para el verano”. Con las temperaturas que alcanzamos en estas fechas, las bicicletas son para todo tiempo. Hoy me he encontrado tanto en mi dirección como en la contraria a centenares de ciclistas. Unos en grupo, otros individuales como yo, me ha adelantado un tándem y hemos realizado un tramo juntos otro cicloturista y yo. Este era de Motril, había ido a ALMUÑECAR y ya volvía hacia su casa. Me ha contado que este año solo entrenaba con la bicicleta. El año pasado fue hasta el Cabo Norte y volvió en bicicleta hasta Motril. No sé exactamente dónde está el Cabo Norte pero intuyo que muy lejos. Ante esa hazaña no me he atrevido a contar casi nada. Tiene la ventaja de que su “Tere” va con una furgoneta camperizada y le hace de equipo de apoyo. Pretende dar la vuelta al mundo cuando se jubile. Cada uno tenemos unos límites.
Ayer, cuando llegamos a Almuñécar, habíamos recorrido desde Málaga capital toda la parte norte de la provincia Malagueña. Hoy ha sido el turno de la provincia de Granada. Desde el sur hasta el norte. Salobreña, Motril, Castell Ferro, La Rábita, La Alcazaba (ya en Almería), Guanos Bajo y Adra. Había recorrido toda la provincia de Granada en una jornada y por fin había llegado a la de Almería.





Tan contento, en el primer lugar que he visto abierto, he pedido una cerveza. Las existencias de agua se estaban agotando. Tampoco era para preocuparse. Ya estaba en el destino.









Mientras fumaba un cigarro y bebía un tercio de estrella levante (era el único que tenían), he visto la dirección del Hotel. Según el GPS me quedaban todavía 5,7 kilómetros para llegar a él.
Se llama la Hotel La Curva y está en la misma carretera por la que llevo circulando desde Málaga. Bueno, pues el puto GPS me ha obligado a hacer un recorrido por los caminos entre invernaderos. La tecnología casi nunca es mi aliada.
He llegado cerca de las tres de la tarde después de recorrer 86 km, con un desnivel de 963 metros y un bonito paisaje.
Me han puesto unos calamares para comer. De tapa unas migas un poco especiales. Tenían pimientos, chorizo y pescado. Mucho género para una tapa.


Tras un par de codazos con los clientes del lugar he conseguido sentarme en la terraza. He comido los calamares, he tomado café y me he registrado en el hotel.
Dos cosas me han llamado la atención en el establecimiento. La primera es que en la terraza había un negacionista de manual, dando la charla a una familia y de rebote a todos los que allí estábamos sentados. En ningún momento se ha dirigido a mí. Ha dicho tal cantidad de barbaridades que ganas me han dado de contestarle. No era el momento. Perfil del paisano: vaqueros, camisa color verde caqui, barba similar a la del señor (por llamarle algo) Abascal.
La otra es que según estaba sentado mandaban a los del cumpleaños a un salón al fondo del hotel.
Obviamente no sabía que se celebraba. Cuando he llegado al check-ing, he visto unos globos indicando que se celebraba un 50 cumpleaños. No sé de quien era, no se cuanta gente había en la celebración. Sé que salía bastante gente a fumar y que después del ágape han tenido baile.

Como no he entrado a comprobarlo, me imagino que ha sido como cuando celebramos hace ya casi 10 años el 50 cumpleaños de Tere. Fue un gran momento.
Ya os he dicho que esto está a varios kilómetros de Adra. Es un barrio rodeado de invernaderos. Está el hotel y me han dicho que hay otro estacionamiento hostelero. Después de publicar esto investigaré.
Mañana el bar del hotel cierra y tendré que encontrar algún sitio para desayunar.

Quiero suponer que el recorrido de mañana será muy similar al de hoy. Si no hay incidencias, mañana acabamos este tour por Andalucía que podía haber sido mucho más intenso. Ha sido muy bonito.
Bueno Mariano, esto ya va tocando a su fin. Nuestra Tere no te acompaña «camperizada» peroooo si te ha servido en alguna ocasión de apoyo/auxilio como no podía ser de otra manera. Ya lamento el cabreo que te has cogido por las noticias que entiendo nada agradables de la situación laboral de Alba……Lo del Hotel la Curva, a sí a voz de pronto a mí me recuerda a alguna película de terror que desde luego no es mi género.
Un abrazo de tu grupee favorita.